Todavía resuena la voz de Carlos Gardel en el Hotel Miramar de Macuto
Rafael Lastra Veracierto
La Guaira.- Cuando se recorre el Paseo de Macuto, uno de los balnearios playeros icónicos de Venezuela, emerge a los ojos del visitante una joya arquitectónica del siglo XX: el Hotel Miramar, donde el 25 de abril de 1935 el cantante argentino, Carlos Gardel, se hospedó por dos horas.
Ello ocurrió justo dos meses antes de morir en un accidente de aviación en Medellín (Colombia).
Esa visita realza el valor histórico de este sitio, que para ese entonces era el hotel más moderno de América Latina, con ascensores incluidos y una terraza panegírica, tanto hacia el mar Caribe como al Parque Nacional El Ávila, una de las principales cadenas montañosas de Venezuela.
Los organizadores de la gira de conciertos de Gardel en Venezuela consideraron que el Miramar era el ideal para su prestigio.
Dicha infraestructura turística había sido inaugurada en 1929, tras ser diseñada por el arquitecto venezolano Alejandro Chataing. En ese acto de apertura, no asistió "por razones de seguridad" el presidente de Venezuela, el general Juan Vicente Gómez.
Previo a su llegada al Miramar, el artista argentino arribó en la motonave "Lara" al puerto marítimo de La Guaira, donde una década más adelante se recibirían también a las primeras oleadas de inmigrantes portugueses, españoles e italianos.
Gardel fue trasladado en una limousine al referido centro de alojamiento. Pero, allí no entonó ninguna de sus piezas populares: "Volver", "Mi Buenos Aires querido" o "Por una cabeza".
En su estadía de más de dos horas, atendió a los periodistas, departió un almuerzo con invitados especiales y no desperdició la oportunidad para saludar a los admiradores que colmaron las adyacencias del Miramar.
Entre los entusiastas aficionados, destacaron cientos de mujeres. No pocas de ellas acompañaron a Gardel no solo de La Guaira a Macuto sino que en horas de la tarde abordaron el ferrocarril que los llevó a la estación de Caño Amarillo, en el oeste de Caracas.
En ese escenario y al día siguiente en el teatro Principal de la capital venezolana, ofreció recitales que todavía rememoran las pasiones en los círculos gardelianos.
"Yo nací 10 años después, pero mi papá y mi abuelo fueron a Caño Amarillo y deliraban con el recuerdo de la voz de Gardel", comentó Juan Pablo Taylor, maestro jubilado y residente de Macuto, una localidad turística ubicada a 40 minutos de Caracas.
Impacto de talla mundial
Entre el 25 de abril y el 23 de mayo de 1935, el máximo exponente del tango se presentó en el Teatro Lamas de La Guaira (hoy sede de la delegación local de la policía científica de Venezuela), así como en el teatro municipal de Valencia, el teatro Rafael María Baralt de Maracaibo, además de otros recintos de Barquisimeto y Cabimas.
Carlos Gardel también atendió una invitación a la casa presidencial de Las Delicias, en Maracay, a fin de dedicar piezas al general Gómez y sus familiares.
"Su paso por el puerto de La Guaira y en el Miramar fue un acontecimiento muy relevante para la sociedad venezolana. Gardel, sin dudas, era una figura de mucho reconocimiento internacional y sus actuaciones resultaron aclamadas por miles de personas", aseguró Juan Álvarez Parodi, periodista y profesor que se ha dedicado a difundir historias sobre Macuto.
Entre los comerciantes de raíces lusitanas del paseo, Ana Pereira, indicó que "algunos paisanos mayores evocan esa venida de Carlos Gardel al Miramar. Ellos se habían enterado por parientes y amigos en Caracas".
"No solo Gardel anduvo por nuestro querido Macuto, también disfrutó de sus playas el presidente Isaías Medina Angarita, quien no llevaba escoltas en ese tiempo", agregó Álvarez Parodi, considerado como el cronista de la parroquia Macuto.
Roble patrimonial
El Hotel Miramar ha sobrevivido a décadas de abandono desde mediados del siglo XX. Aún así, conserva su valor patrimonial, dado que tampoco sucumbió al terremoto de Caracas de 1967 (que se sintió en esta región) ni a la tragedia de las lluvias del 15 de diciembre de 1999.
Entre las décadas de los 70 y finales de los 90, en sus espacios de entrada y laterales funcionó un albergue del extinto Instituto Nacional del Menor (Inam).
Luego, se pudieron reacondicionar áreas del antiguo lobby, a través de un convenio entre la Fundación Museo Armando Reverón y la Alcaldía del municipio Vargas. De esta manera, se promovieron actividades culturales con niños y jóvenes de educación primaria y bachillerato.
"Fue una experiencia muy bonita, en la que se integró a los estudiantes con la cultura de su región", recordó la presidenta de la aludida fundación, Fátima Rodrigues de Tablante, una periodista con raíces lusitanas.
En noviembre de 2024, el gobierno central y la gobernación de La Guaira reinauguraron el paseo de Macuto.
El gobernador José Alejandro Terán ha prometido que se van a restaurar aproximadamente 90 habitaciones del Miramar, sin olvidar la terraza donde estuvo Gardel; algunos balcones, cúpulas, salas, caminerías y mosaicos de sus pisos.
Mientras comienzan los trabajos de rehabilitación, habrá actividades culturales en el frente del lugar, sin descartar noches de tango.
No parece tan fácil olvidar el eco de Gardel en un monumento histórico nacional desde 1994 y bien de interés cultural del municipio Vargas en 2005.
"Lo de Gardel y el Miramar es parte de la historia republicana de Venezuela", afirmó Álvarez Parodi.








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