"El Portu” Jesús Chacón enseña el arte de surfear olas a los niños de Anare
Rafael Lastra Veracierto
Entre Naiguatá y la Ciudad Vacacional de Los Caracas, dos destinos playeros que atraen a miles de caraqueños, está el pueblo de San Rafael de Anare, un oasis de aguas marinas rebeldes, donde no hay casi señal para los móviles celulares.
Allí convergen tres ensenadas naturales, los vientos alisios de la posteridad y múltiples árboles de almendrón y uveros que deleitan a quienes provienen de la capital de la República, Caracas.
Hasta la tragedia de las lluvias del 15 de diciembre de 1999, Anare fue más conocido por el deambular de sus pacientes psiquiátricos y el tránsito inadvertido de los visitantes. “Los locos están en Anare”, rezaba entonces el adagio popular en La Guaira.
Sin embargo, con el discurrir de los años, las noticias empezaron a ser otras para esta localidad, ubicada a media hora de Caracas y que tiene una población de aproximadamente 5.000 personas.
En esta progresión, el deporte jugó un papel preponderante: La atleta de tenis de mesa, Karla Salvatierra, brilló a niveles insospechados hasta convertirse en campeona nacional Sub 13, el equipo de kikimbol (combinación de fútbol con béisbol), con Yndira Ortega en la dirección técnica, se ganó el respeto del país y con sigilo, la escuela de surf del “Portu” Jesús Chacón y Rafael “Nono” Pereira proyectan el arte de desafiar a las olas del mar Caribe en Anare.
“No tengo panadería ni comercios. Nací en Anare y mi abuelo era de origen portugués”, relató Chacón, de 35 años de edad y quien en 2010 se proclamó campeón latinoamericano de surf en la categoría junior.
Tuvo la oportunidad de marcharse a los Estados Unidos de América para enseñar lo que aprendió sobre las corrientes marinas con las tablas, pero prefirió quedarse en su terruño.
Tras el deslave de 1999, solo se apartó dos años en la isla de Margarita, al noreste de Venezuela.
“En Margarita no estaba feliz y regresé a Anare, donde me di cuenta que podía hacer algo, incluso más allá del surf, para ayudar a los niños y niñas de bajos recursos económicos. Cuando llegó la pandemia por el coronavirus, nos decidimos a crear la academia”, explicó “El Portu”, como le conocen sus coterráneos.
A tales efectos, contó con el respaldo de su amigo, también surfista profesional, Rafael “Nono” Pereira, campeón panamericano Open Surf en el año 2011.
De manera que a partir de 2020, Anare Surf Academy se constituyó en una escuela de talentos de este deporte.
En menos de cinco años, han logrado que 33% de sus atletas fueran convocados a la selección venezolana Junior.
Todos estos muchachos han sido formados en las tres playas de Anare: el Puntón, la Poza y el Playón, respectivamente.
"Nos sentimos orgullosos del nivel de nuestros jóvenes surfistas", afirmó "El Portu", quien aún no se ha retirado de la actividad deportiva.
Los estudios son importantes
Anare Surf Academy posee siete instructores técnicos certificados, quienes junto a los familiares de los atletas promueven que los niños y los adolescentes (sin excluir a las mujeres) cumplan con sus deberes académicos en sus centros de educación.
Por lo pronto, son 20 los jóvenes surfistas de esta academia, mientras que se estima que otros 50 se entregan, casi todos los días, a la cadencia de las olas marinas en una tabla de surf.
"Aquí se vive una magia especial y solo basta con ver las caras de los chamos (niños) en sus tablas. Dios bendiga a Anare", agregó "El Portu".


Es una historia de resiliencia y convicción por lo que se ama.
ResponderEliminar