De cómo se diluye la génesis celestial del Mercado de Quinta Crespo

Betania Goitía Castellano


Inauguración del Mercado Municipal de Quinta Crespo en 1951

En el principio, cuando Marcos Pérez Jiménez inauguró el Mercado Municipal de Quinta Crespo, todo era eficiencia y no había nada que pudiese desafiar su funcionalidad. Todo lo que marchaba en la estructura de dos hectáreas fue planificado con tal perfección que parecía creado por el mismísimo Dios.

—Este mercado fue hecho como cuando Dios creó al mundo: había orden, había respeto y había un espacio para cada comerciante. 

Luis Francisco Díaz dice que ha valido la pena hacer su vida en la que considera una construcción divina. Llegó con 11 años a trabajar en el puesto de frutas y verduras de su familia, y ahora, con 68 años de edad, ha visto crecer, evolucionar y retroceder al mercado que se ubica al final de la avenida Baralt de Caracas. Cree que ese era —y es— su propósito de vida.

La distribución de los locales fue pensada para que el mercado pudiese ofrecer variedad a los compradores, una división tan exacta que Luis Francisco piensa que tanta precisión solo es posible para un ser celestial. “Se dispuso un número de puestos para cada rubro: queso, pescado, verduras, aves. Todos respetaban ese mandamiento”, añade.

Pasillo del área de alimentos en el Mercado

De la luz a las tinieblas

Díaz recuerda con nostalgia los días de bonanza en los que caminar por los pasillos del mercado era algo casi imposible. “Marchante”, dice y en sus ojos se pueden observar las imágenes que tiene grabadas en su mente. “Esa era la palabra que decían los clientes cuando el puesto estaba lleno y no había oportunidad para conversar. Era la señal para entregar la bolsa con el pedido de la semana”, explica. 

Por lo que transmite su voz y su mirada, es posible interpretar que el día a día en Quinta Crespo ha cambiado radicalmente. 

Ya las ventas no comienzan a las cinco de la mañana, los comerciantes no se quedan sin mercancía al finalizar la jornada; ya se puede caminar por los pasillos con tranquilidad, incluso, es posible conversar con los vendedores. El Mercado Municipal de Quinta Crespo no es el mismo. “No es ni la sombra”, aclara Luis Francisco. 

Los años han pasado y todo parece deteriorarse cada vez más, pero no acepta la idea de dejar a la deriva lo que Dios creó. 

Puesto de venta de verduras atendido por su dueño

Los cambios han sido perceptibles tanto para los comerciantes como para los clientes, sobre todo para aquellos que tenían años sin visitar Quinta Crespo. Este fue el caso de Pedro Gómez, quien casi desiste en la travesía que conlleva entrar al mercado. 

—El mercado salió de su estructura y ahora su extensión son los buhoneros. Tenía casi 20 años sin venir y en ese entonces, estaba prohibido el desorden del comercio informal. Ahora se suma a la anarquía los servicios de entrega a domicilio —dice con decepción. 

Atravesar los 850 metros entre la esquina El Carmen y la entrada principal del Mercado de Quinta Crespo podría ser un maratón que muchos abandonarían, pues los principales obstáculos son los puestos de venta de comida y ropa, además de las motocicletas que realizan las entregas de las grandes distribuidoras de alimentos como aves, embutidos y frigoríficos. 

A pesar del descuido, caos y desorden que se vive dentro y fuera del Mercado Municipal de Quinta Crespo, muchos trabajadores como Luis Francisco Díaz tienen la esperanza de que este vuelva a renacer.

Ángel Sánchez, como supervisor del estacionamiento por más de 40 años, mantiene la fe de que se recupere la divinidad que se percibía en su Génesis. 

En el principio, cuando se inauguró el mercado hace 73 años, todo era eficiencia y funcionalidad. Ahora es la faz del abismo, sumergido en las tinieblas: miseria, penuria y anarquía. Casi se pueden escuchar las siete trompetas del Apocalipsis que le abren paso a los siete jinetes. Todo lo que marcha en la estructura de dos hectáreas y ahora en sus alrededores, que fue planificado perfectamente, está casi destruido. 

La obra de Dios está casi destruida.






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